Tres bendiciones diarias nos hacen tres veces más creativos

Tres bendiciones diarias nos hacen tres veces más creativos

El mundo moderno, sobre todo el mundo de los negocios, parece exigir cada día más de nosotros. Constantemente estamos expuestos a numerosos cambios y ambientes de intenso estrés que demandan una gran habilidad de adaptación, además del aprendizaje de nuevas competencias y un alto rendimiento. Sucede no uno, ¡sino todos los días! No encarar este reto con foco, pasión y resiliencia, puede sobrecargarnos, estresarnos, y afectar nuestro bienestar emocional y nuestra productividad.

A veces -sobre todo al final del día-, pasamos demasiado tiempo pensando en las cuentas por pagar, lo que ha quedado por hacer, lo que ha salido mal y lo negativo que nos ha sucedido.. Esto no sólo consume nuestra energía física y mental, sino también nuestra felicidad.

 

Pero… ¿Por qué pensamos de forma negativa?

Tiene una explicación científica: el cerebro está diseñado para sobrevivir. Imaginar el peor escenario posible forma parte de nuestra evolución. El padre y fundador de la Psicología positiva, Dr. Martin Seligman explica en su libro Flourish (2011) que, gracias a esta tendencia catastrófica natural del cerebro, el ser humano ha podido prepararse para los desastres y sobrevivir a las hecatombes más inverosímiles –como la Era del Hielo-, ante las cuales otras especies se extinguieron.

hombre de negocios preocupado

Paradójicamente, a pesar de que somos la especie más avanzada, nos cuesta mucho enfocarnos en lo positivo. Día a día nos suceden cosas buenas que nos empeñamos en solapar con pensamientos negativos, pero que al rescatar del abismo del olvido, nos ayudan a entrenar nuestro cerebro a estar atento a la cantidad de eventos positivos que ocurren durante el día, y en general, a observar la vida con un enfoque más optimista. Perfecto, pero… ¿cómo lograrlo?

 

3 Blessings: Tres agradecimientos diarios para pensar positivo.

Gracias a los descubrimientos de la Psicología Positiva, se han creado herramientas y ejercicios que ayudan a desarrollar y reforzar el pensamiento positivo, para solventar los conflictos que el mundo moderno nos presenta, e incrementar los niveles de resiliencia, bienestar y productividad.

Seligman concibió una técnica llamada Tres bendiciones (Three Blessings en inglés), también conocida como los Tres agradecimientos diarios. Esta consiste en tomarse diez minutos cada noche antes de dormir, para registrar por escrito –en un diario, un cuaderno o un medio digital- tres cosas buenas que te hayan sucedido durante el día, y por qué. No tienen que ser cosas grandilocuentes, puede ser algo como “me encontré a un viejo amigo y hemos compartido un buen café”, aunque también pueden ser situaciones de suma importancia, como “mi esposa ha conseguido el empleo que quería”.

La importancia de escribir el por qué radica en el principio de causa y efecto: toda acción tiene una consecuencia, sea positiva o negativa. Una causa para “mi esposa ha conseguido el empleo que quería” podría ser “porque se ha esforzado mucho en prepararse para la entrevista”.

mujer escribiendo agradecimientos en un cuaderno, con café y croissant

Al principio puede parecer un poco raro escribir estos tres agradecimientos, pero con la práctica se hace más sencillo. A medida que pasa el tiempo los resultados son cada vez más visibles: al estar más atento a lo positivo y apartar los pensamientos negativos, te mantienes conectado con el presente, aumenta la confianza en ti mismo, incrementa tu resiliencia, y en consecuencia, logras ser más productivo. Esto no quiere decir que lo negativo desaparece, sino que se crean puentes entre lo positivo y lo negativo, que hacen más fácil sortear las adversidades.

 

Suena bien, pero… ¿funciona?

¡Claro que sí! Pero dejaremos que sea un cliente del programa Coaching Líder Positivo quien lo demuestre. Rafael Molina, CEO de Invermol (Miami) ha estado practicando este ejercicio durante algún tiempo. Te compartimos su experiencia:

“Cuando hice por primera vez el ejercicio de las tres bendiciones, no le di gran importancia. Dije “qué fastidio, un ejercicio más”. La segunda vez que lo hice, mi perspectiva cambió: comencé a ver esas cosas positivas del día a día como pequeños resultados, y aunque no son los que esperaba, me han mantenido motivado. Entonces empecé a escribir todos los días. Ya no fueron tres agradecimientos, se volvieron cinco, diez. Comencé a crear “autopistas” para ver lo positivo, y pese a que un día haya sido difícil, siempre busco ese algo positivo para conectarme con mis autopistas hacia el optimismo. Lo negativo sigue presente, pero, sin darte cuenta, también te haces consciente de lo positivo. Comienza a existir un equilibrio. He logrado saborear lo que sale bien, estar más equilibrado, enfocado y ser más productivo.”

 

La ecuación “Agradecimientos- Productividad”

Según Shawn Achor, una persona positiva es 31% más productiva y tres veces más creativa que una negativa.

Entonces, si este ejercicio fuese una ecuación, sería:

 

3B = (P + 31%P ) + (C × 3)

 

Es decir, por apenas escribir tres bendiciones al día (3B), aumentaremos nuestra productividad (P) en 31% y seremos 3 veces más creativos (C x 3). ¿Vale la pena intentarlo?

Definitivamente, ¡sí!

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